Dado lo anterior la tradición de la Semana Santa recibe críticas diversas pero por cuestión de no alargar en exceso este post las agruparé en dos sectores principales, por la semejanza de las criticas que realizan , a los que apodaré , los ateos y los Capillitas.
Desde los ateos la criticas que normalmente se realizan es que como es posible que una tradición religiosa se limite al fin y al cabo a la borrachera, a comer y por supuesto que muchos miembros de la corporaciones solo están para aparentar y que tan solo se dirigen la palabra y hasta el saludo en épocas Cuaresmales y Semana Santa, marcando la profunda hipocresía que existe, como no pasando por otras críticas, que se podrían ya aplicar al general de las Semanas Santas Españolas, como la cantidad de dinero que se gastan en un "cacho de madera" acusando además de faltar a lo principios católicos más profundos marcando que se adoran a falsos ídolos y mas valdría en vez de ésto aplicar la caridad.
Desde la vertiente Capillita se empeñan en igualarnos a otras tradiciones más comunes en nuestra tierra de Andalucía indicando lo que a su entender es falta de orden y respeto en lo que para ellos es núcleo de todo este tinglado, la procesiones, indicando e incluso obligando a todo aquel que se considere Manantero a seguir ese camino, tanto que al final de recorrerlo, más se parece todo esto a un sermón de un cura en misa del Domingo que a otra cosa.
Mi contestación siempre es la misma, no señores, no es fiesta religiosa cuanto menos aquí en Puente Genil, sino basada en la religión, vamos igual que la Navidad, y al igual que esta, es algo más grande y que trasciende, a lo puramente religioso, por lo que no hay un solo camino para ser Manantero, si no muchos, pues nuestra tradición tan solo marca, unas normas generales de lo que se debe hacer, el resto depende de la personas y de sus circunstancias , y estas van desde los más puros sentimientos religiosos a aquellas que buscan engrandecer la cultura de Puente Genil y en la Semana Santa encuentran un escenario ideal a aquellas que por circunstancias personales emigran del pueblo y en la Semana Santa encuentran el motivo de seguir ligado a éste o a aquellas que por amor filial hacia su padre, trata de seguir con la causa por la que él tanto luchó o simplemente a aquellas que la utilizan como excusa para juntarse con los amigos que a determinadas edades, la verdad que cada vez es más difícil, o aquellas lo hacen por una mezcla de estas y otras circunstancias.
Así pues habrá tantos caminos para ser Mananteros como Mananteros hay, cada uno lo entiende a su forma y enardece la parte que le llega al corazón, mostrándose como ejemplo y respetando los caminos elegidos por otros, pero nunca impondrá ni ninguneará a nadie, por otro lado, si se bebe, si se come, a veces hay hipocresía y como no adolecemos de seriedad en determinadas circunstancias, pero esto es como la punta de Iceber, lo más grande esta de bajo del agua, o en este caso en el interior del Manantero.
Así pues habrá tantos caminos para ser Mananteros como Mananteros hay, cada uno lo entiende a su forma y enardece la parte que le llega al corazón, mostrándose como ejemplo y respetando los caminos elegidos por otros, pero nunca impondrá ni ninguneará a nadie, por otro lado, si se bebe, si se come, a veces hay hipocresía y como no adolecemos de seriedad en determinadas circunstancias, pero esto es como la punta de Iceber, lo más grande esta de bajo del agua, o en este caso en el interior del Manantero.
Para mi todo esto que reflejado en una poesía de un tal Miguel Romero, que como es lógico tiene un mejor manejo de la lengua que el mio, y que para mi refleja a la perfección lo que es vivir un Sabado de Romanos (en el tiempo del poesía todavía se celebraban los Domingos).
SUBIDA DE LOS ROMANOS
Los domingos cuaresmales, al compás de los tambores
a la luz de las bengalas
y del vino a los vapores,
cuando suben los Romanos, y el calvario se corona
de millares de pontanos
cada cual con una mona
y se escuchan misereres y las clásicas saetas
y entre gritos y pitorros
se dislocan las chavetas
yo con saña vil y fiera vuelvo alegre a mi casita
y a mi vieja cuaresmera
le arrebato una patita.
Mas, no para aquí la cosa: después cuelo en mi cocina
y con mano misteriosa
busco alguna golosina
que mi amada compañera guardó para mi regreso:
espinacas en fiambrera
aceitunas, pan y queso.
Y después, arrebujado en el lecho me persigno
dulcemente aletargado
con espíritus del vino
y en mis sueños venturosos entre soplos y ronquidos
siento cantos misteriosos
que me halagan los sentidos,
y es, la mente trastornada del tropel tumultuario
de la romanil jornada
en las cumbres del calvario.